sábado, 6 de marzo de 2021

Día 7 de marzo de 2021. Domingo 3º de Cuaresma.

 

LECTURAS

  • Éxodo 20,1-7
  • Salmo responsorial 18
  • 1 Corinitos 1, 22-25
  • Jn 2, 13-25

Jesús, partiendo de la imagen del templo de Jerusalén hablaba de sí mismo, al decir  que será destruido y reedificado en tres días, que es una clara alusión  a su muerte y resurrección que sucedería unos pocos días después, ya que a partir de su muerte y resurrección, Jesús mostrará quién es él,  el veredero templo y lugar del encuentro con Dios.

El evangelio del domingo pasado y el de hoy nos comunican el mismo mensaje: a Dios se va por medio de Jesucristo, como dijo Jesús, pocas horas antes de su muerte, en la conversación con los discípulos en la última Cena: “Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre”, y también: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre sino por mí”.

  Pero, además,  Jesús que por su humanidad se ha hecho  solidario con todo ser humano, nos convierte a todos en templos vivos  de Dios, lugares de su Presencia; por eso Jesús dijo: “Lo que hacéis a uno de estos pequeños, mis hermanos,  a mí me lo hacéis”.

Desde esto que nos dice Jesús, podemos afirmar que Dios sigue siendo profanado en sus templos, y esos templos son: las personas maltratadas por las leyes injustas, por el terrorismo y las guerras, por actos de opresión y por la crueldad.  ¡Cuántos  países empobrecidos! ¡Cuántas personas marginadas y excluidas de nuestra sociedad! ¡Cuántos cristianos asesinados cruelmente por ser cristianos!  

LECTIO DIVINA DESDE LA PARROQUIA DE SAN ROQUE DE HELLÍN: JESÚS Y EL TEMPLO

 

VIAJE DEL PAPA A IRAQ






El papa Francisco  saluda a un grupo de personas discapacitadas que le esperan frente a la catedral siria cristiana Nuestra Señora de la Liberación, donde oficiará la primera misa. Francisco condenó nada más llegar la violencia y “la plaga de la corrupción, los abusos de poder y la ilegalidad en la que se ha sumido el país en los últimos tiempos”.