sábado, 25 de noviembre de 2023

Día 26 noviembre de 2023. Domingo XXXIV. Fiesta de Jesucristo, Señor del universo.

 

LECTURAS

  • Ezequiel 34,11-12.15-17
  • Salmo responsorial
  • 1 Corintios
  • Mateo 25,31-46

La fiesta de Cristo Rey y Señor del universo es una celebración importante que marca el último domingo del año litúrgico y dará paso, el domingo próximo, al inicio del Adviento, preparación a la Navidad.

Esta Fiesta evoca la venida gloriosa de Cristo al final de los tiempos, concluyendo la historia de salvación; se manifestará universalmente, acabará definitivamente con los poderes hostiles al Reino de Dios, y, en consecuencia, será la glorificación de los que pertenecen a Cristo, la resurrección universal, el Juicio universal y la realización plena y definitiva del Reino de Dios. Por tanto, celebramos que Jesucristo es el horizonte de nuestra vida, como nos decía el apóstol san Juan en la Fiesta de todos los Santos: “ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es”.

 Dicho lo anterior, al afirmar que Jesucristo es Rey del universo, queda claro que la realeza de Jesucristo nada tiene que ver con el poder político, ni se apoya en la fuerza, sino que como bien sabemos, en su paso por el mundo, se mostró en la debilidad humana, pasando por el sufrimiento y el escándalo de la cruz. Jesús se convierte en espectáculo durante su pasión: es prendido y acusado por los dirigentes de su pueblo, se burlan los soldados y las autoridades, callan las gentes y huyen los discípulos. Estando crucificado responde al buen ladrón, crucificado junto a él, dirigiéndole unas palabras salvadoras: “hoy estarás conmigo en el paraíso”.

En su paso por el mundo se entregó a todos haciendo el bien, cumpliendo la voluntad del Padre, acogió y escuchó a los pobres y pecadores, y hasta el último momento, en la cruz, perdona y muestra su misericordia: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Se entregó y murió por todos, para que todos muramos al pecado y resucitemos con él a una vida nueva, la misma que él tiene por su resurrección.

 A la llamada de Jesús al Reino de Dios, se responde con una decisión del corazón, que supone la conversión, que implica reconocer a Jesús como Señor de nuestras vidas y anunciarlo ante el mundo, con obras y palabras, haciéndolo visible con actitudes de entrega y de servicio, como Él hizo en su paso por el mundo.


LECTIO DIVINA DESDE LA PARROQUIA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

 



sábado, 18 de noviembre de 2023

Día 19 noviembre de 2023. Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario. Jornada mundial de los pobres.

 

LECTURASG

  • Proverbios 31,10-13.19-20.30-31
  • Salmo responsorial 127,1-2.3.4-5
  • 1 Tesalonicenses 5,1-6
  • Mateo 25,14-30


       Con la parábola de los talentos, Jesús nos invita, a nosotros sus discípulos, a descubrir las capacidades que Dios ha puesto en cada uno de nosotros, porque los dones que Dios nos da están en función de ayudarnos a vivir según su plan. Puede que nos cueste descubrir nuestras capacidades porque no hemos descubierto el plan de Dios; otras veces no queremos descubrirlas porque nos cuesta aceptar el plan de Dios que puede ser distinto al nuestro, aunque el plan que Dios tiene sobre nosotros es el camino para ser felices. Preguntándonos sobre los talentos que Dios nos regala podemos descubrir cuál es nuestra vocación y misión en la vida.

      Leyendo la parábola observamos  que el tercer personaje de la parábola, al que su señor le confía un talento, que era mucho dinero, sea por miedo o por comodidad, decide enterrarlo en un lugar seguro para no perderlo, y cuando se le pide cuentas, lo saca y dice: “Aquí tienes lo tuyo”. Su señor lo condena y lo trata de negligente y holgazán, porque solo ha pensado en su comodidad y ha perdido el tiempo sin hacer nada. El mensaje de Jesús es claro: No a una vida estéril. No a una fe enterrada y conformista; sí a una fe que lleva al compromiso de esforzarnos para el bien de los demás.

      Esta actitud del que esconde el talento puede ser imagen de muchos cristianos que hoy en día se conforman con evitar el mal, pero no hacen el bien que deberían hacer. Piensan que evitar el daño ya es suficiente, y que la seguridad está en vivir tranquilamente y que, allá cada cual con sus problemas.

      Ciertamente la parábola es una llamada a la responsabilidad, individual y colectiva, para gestionar lo que Dios ha puesto en nuestras manos. Esto nos invita a ser fieles de manera constante, y nos exige mantener viva la fe, la esperanza y el amor, que se verifica en el servicio a los demás en el día a día, preparándonos así a la venida del Señor que, como nos ha recordado San Pablo, y ha dicho tantas veces Jesús, es imprevisible.


LECTIO DIVINA DE LA PARROQUIA DE SAN ROQUE DE ALMANSA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA




El Papa exhorta con el lema: “No apartes tu rostro del pobre” a no apartar la mirada de las nuevas formas de pobreza, como:

- “las poblaciones que viven en zonas de guerra, especialmente en los niños privados de un presente sereno y de un futuro digno”. 

-los que no llegan a fin de mes. Familias que se vuelven aún más indigentes debido a las especulaciones que provocan el aumento de los costes de vida

- los que son explotados en el trabajo.

- los jóvenes prisioneros de una cultura que les hace sentirse fracasados. 

“Todos son nuestros prójimos, necesitamos un compromiso: “No apartes tu rostro del pobre”, nos dice el Papa.



 


sábado, 11 de noviembre de 2023

Día 12 noviembre de 2023. Domingo 32 del Tiempo Ordinario. Día de la Iglesia Diocesana.



 


LECTURAS

  • Sabiduría 6,12-16
  • Salmo responsorial 62,2.3-4.5-6.7-8
  • 1 Tesalonicenses 4,13-18
  • Mateo 25,1-13 

   Nos acercamos al final del año litúrgico, que culminará con la fiesta de Jesucristo, Rey o Señor universo. Esto es ocasión para hacernos preguntas últimas, importantes en la vida de una persona. Así la pregunta que nos sugiere el evangelio es: ¿Cuándo será la vuelta definitiva del Señor?

   Jesús nos responde con la parábola de las 10 vírgenes: 5 sensatas y 5 necias. Se trata de una invitación a reflexionar sobre nuestra vigilancia en la vida cristiana, pensando en el fin de los tiempos y el encuentro con el Señor que, aunque no sabemos cuándo, sin embargo, llegará.

   Al narrar esta parábola, Jesús nos recuerda la importancia de mantenernos atentos con la luz de la fe encendida, que son las buenas obras y el amor, para que estemos preparados cuando suceda la venida del Señor. Podríamos decir que la actitud  que nos propone Jesús es la de “estar siempre listos”.

   Las 10 jóvenes del evangelio son figuras simbólicas en las que nos podemos ver reflejados todos los creyentes cristianos, que esperamos la venida del Señor, representada en el novio que viene para la boda. La actitud de las jóvenes, unas con aceite en las lámparas y alcuzas, y otras que no lo llevan, nos indica la importancia y necesidad de profundizar siempre en nuestra vida espiritual. Por tanto, la parábola de hoy es un retrato de cómo vivimos cada cristiano nuestra fe.



LECTIO DIVINA DE LA PARROQUIA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA


 DIA DE LA  IFGLESIA DIOCESANA

 “Orgullosos de nuestra fe”. Este es el lema que se nos propone el Día de la Iglesia Diocesana, que celebramos  el 12 de noviembre. Un Día de fiesta y celebración, en el que “recordamos y agradecemos nuestra pertenencia a una comunidad cristiana”. Y un Día para el agradecimiento y para tomar conciencia de que somos miembros de una gran familia. Lo que la Iglesia hace “es gracias al tiempo, las cualidades, la oración y el apoyo económico de todo el pueblo de Dios”.



Cada año, el Día de la Iglesia diocesana pone en marcha esta Campaña para reforzar ese sentimiento de pertenencia de los creyentes y para “tocar” su corazón, también el de aquellos que, por distintas circunstancias de la vida, se han alejado de la práctica religiosa. Porque la celebración y la vivencia de la fe son un motivo de alegría en un mundo sediento de esperanza. También es una oportunidad para reconocer y agradecer todo el bien que hace la Iglesia.

Somos Iglesia sinodal, que “caminamos juntos”.
Juntos llegamos más lejos

Un bien que se hace posible por la corresponsabilidad. Para ello, se proponen cuatro alternativas de colaboración: 

– Tu oración: Puedes rezar por tu parroquia porque tu oración es necesaria y será el alma de toda la actividad que se realice. Con ella, los frutos serán mayores y más permanentes.

– Tu tiempo: Dedica algo de tu tiempo en tu parroquia a los demás. El tiempo que puedas: media hora, una, tres horas… Lo que se ajuste a tu situación de vida.

– Tus cualidades: Cada uno puede aportar un poco de lo que sabe: una sonrisa cercana, una mano que apoya un hombro desconsolado, remangarse cuando sea necesario, acompañar en silencio al que sufre.

– Tu apoyo económico: Haz un donativo. Con tu aportación periódica ayudas más, porque permiten elaborar presupuestos y mejorar la utilización de los recursos y planificar acciones a medio y largo plazo.

Una colaboración que ha hecho posible en España que más de cuatro millones de personas hayan podido ser atendidas en centros asistenciales de la Iglesia; que sujetan las más de 22.000 parroquias que están al servicio de toda la sociedad; y que sacerdotes, voluntarios y seglares puedan dedicar más de 40 millones de horas a los demás. También gracias a esa corresponsabilidad, hay más de 10.000 misioneros españoles en los cinco continentes.



 

 

 

 

 

 

 


sábado, 4 de noviembre de 2023

Día 5 noviembre de 2023. Domingo XXXI del Tiempo Ordinario.

 

LECTURAS

Malaquías 1,1b-2,2b.8-10

Salmo responsorial 130,1.2.3

1 Tesalonicenses 2,7b-9.13

Mateo 23,1-12


A lo largo del evangelio, mucha gente, incluso los fariseos y maestros de la Ley, a Jesús lo llaman “maestro”. Pero Jesús no lo entiende como lo entendían los maestros y rabinos judíos, sino que le da un contenido nuevo. Así Jesús dice: “no os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías”.

 Para Jesús, es maestro aquel que vive con coherencia y que enseña, no solo con su palabra y conocimiento, sino, sobre todo, con su vida; y además, que su  enseñanza sea no tanto teórica sino una  enseñanza de la vida, y esto se aprende de tú a tú, de maestro a discípulo; esto es lo que más valoramos también hoy, aunque a veces nos quedamos en cosas más superficiales arrastrados por el ambiente o porque buscamos lo fácil, pero en el fondo, todos valoramos la integridad y coherencia, como decía el papa Pablo VI: “Hoy nuestro mundo busca más testigos que maestros, y si  a los maestros es porque antes han sido testigos”.

Jesucristo se nos presenta como el único Maestro: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie va al Padre sino por mí “. Por tanto, para un cristiano, Jesucristo es la referencia.

Y Jesús quiere que nosotros, sus discípulos cristianos, seamos sus testigos, fruto de una experiencia personal de vida, que se adquiere a la luz del Evangelio. Y quiere que nosotros nos esforcemos en llevar su enseñanza allí donde no se le conoce, haciendo posible que otros conozcan a Jesucristo y se conviertan también en discípulos suyos.

Jesús nos previene, y nos dice que no seamos como los escribas y fariseos, que “dicen, pero no hacen”, por lo que su enseñanza está llena de falsedad. Un ejemplo de discípulo de Jesucristo es el proceder del apóstol Pablo, que hemos escuchado en la 2ª lectura, donde dice a los cristianos de Tesalónica que “les entregó, no solo el Evangelio de Dios, sino hasta su propia vida”. Es decir que, al anuncio del Evangelio debe acompañar una vida coherente con esa enseñanza.

Jesús nos enseña que el único Señor es Cristo, y que cada miembro de la Iglesia es hijo de Dios, y, en consecuencia, todos somos hermanos, llamados a servirnos fraternalmente.

Jesús no rechaza la función de dirección o autoridad, porque en todo grupo humano debe haber alguien al frente para el bien del mismo. Lo que Jesús propone como novedad es: “que el primero entre vosotros sea vuestro servidor como el Hijo del hombre que no ha venido a ser servido sino a servir y dar la vida por todos”. Por tanto, el discípulo aprende del maestro, y el segundo paso es vivir con coherencia lo aprendido.


LECTIO DIVINA PARROQUIA SAN ISIDRO DE ALMANSA