LECTURAS
- Isaías 1,1-4.6-7
- Salmo responsorial
- Hechos de los Apóstoles 10, 34-38
- Mateo 3,13-17
El bautismo de Jesús señala el comienzo
de su vida pública o vida de predicación por tierras de Palestina. Hasta
entonces, desde su infancia hasta los 30 años aproximadamente, Jesús pasó toda
su vida con sus padres en Nazaret. Allí era uno más del pueblo: niño con los
niños, joven con los jóvenes, adulto con los adultos, y dedicado a la vida de
trabajo junto a José, y cuando este falleció, él con su trabajo se gana el
sustento para sí y para su madre, María, viviendo como buen judío, cumpliendo
según las prescripciones de la ley religiosa de Israel, asistiendo a la
sinagoga todos los sábados, celebrando así el día sagrado. Este tiempo es conocido y llamado “vida
oculta” de Jesús, porque hace su vida como uno más del pueblo.
El bautismo de Jesús no fue como
nuestro bautismo cristiano. No era un sacramento. La palabra “bautizar” que
procede del griego βαπτίζειν, significa
“sumergir”, “hundir”, “mojar” o
“empapar". Juan
Bautista predicaba y llamaba a la conversión, y realizaba un gesto de
purificación, consistente en “sumergir en el agua” del río Jordán a aquellas
personas que manifestaban su arrepentimiento, indicando así que eran lavados
sus pecados.
El hecho del bautismo de Jesús nos
obliga a hacernos dos preguntas: ¿Cómo Jesús va a bautizarse por Juan, si
él es mayor, puesto que es Dios? Y ¿de qué se va a convertir Jesús, si es
Hijo de Dios y no tiene pecado? A estas preguntas responde el texto
evangélico, al presentar a Juan Bautista que se resiste a bautizar a Jesús,
reconociendo que es él, Juan Bautista, quien debe ser bautizado por Jesús. Y Jesús se deja bautizar como signo de
solidaridad con la humanidad pecadora, a la que viene a rescatar de sus pecados.
El bautismo, marca el inicio de su vida
pública que, no será fácil, pero es una vida pública respaldada por Dios,
como indican las palabras que se escuchan cuando se abren los cielos: “Este es mi Hijo
amado en quien me complazco”.
LECTO DIVINA DE LA PARROQUIA DE SAN IDIDRO DE ALAMANSA
HOJA DOMINCAL DIOCESANA
MISION DIOCESANA
VIGILIA DIOCESANA DE ORACIÓNInicio de la Misión DiocesanaVísperas de la Solemnidad del Bautismo del Señor21,00h.S. I. Catedral de Albacete
El bautismo de Jesús señala el comienzo de su vida pública o vida de predicación por tierras de Palestina. Hasta entonces, desde su infancia hasta los 30 años aproximadamente, Jesús pasó toda su vida con sus padres en Nazaret. Allí era uno más del pueblo: niño con los niños, joven con los jóvenes, adulto con los adultos, y dedicado a la vida de trabajo junto a José, y cuando este falleció, él con su trabajo se gana el sustento para sí y para su madre, María, viviendo como buen judío, cumpliendo según las prescripciones de la ley religiosa de Israel, asistiendo a la sinagoga todos los sábados, celebrando así el día sagrado. Este tiempo es conocido y llamado “vida oculta” de Jesús, porque hace su vida como uno más del pueblo.
El bautismo, marca el inicio de su vida
pública que, no será fácil, pero es una vida pública respaldada por Dios,
como indican las palabras que se escuchan cuando se abren los cielos: “Este es mi Hijo
amado en quien me complazco”.

