LECTURAS
- Isaías 22,19-23
- Salmo responsorial
- Romanos 11,33-36
- Mateo 16,13-20
Sobre Jesús se ha dicho, escrito y refxionado mucho, con opiniones diversas. Sobre él se han hecho grandes discusiones filosóficas y teológicas; también se han dicho herejías que han ocasionado cismas. Ahí están los libros, las películas y hemerotecas que nos hablan de todo ello. Pero lo realmente importante es la respuesta que damos cada uno de nosotros, porque las preguntas que Jesús dirige a sus discípulos en el evangelio de hoy son preguntas que Jesús dirige hoy a cada uno de nosotros: “Y vosotros ¿Quién decís que soy yo?
Creer en Jesús es estar unidos a él, y esto significa amar y seguir sus pasos, hacer nuestras sus actitudes y estilo de vida, acoger y amar sus enseñanzas, “Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando”, dijo Jesús. Todo esto significa también amar a los que él ama: los abandonados, los despreciados, los pecadores. Creer en Jesús es también identificarnos con él cuándo se presenta como el buen samaritano, o como el Buen Pastor, que nos propone a Dios como un Padre que perdona y busca la oveja perdida, al hijo alejado.
En el Evangelio hemos escuchado una bendición de Jesús dirigida a Pedro: “¡Dichoso tú, Simón, ¡hijo de Jonás!, porque eso no te lo has revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos”. Con esto Jesús está diciendo que la fe es un don, un regalo que concede Dios, y lo da porque nos ama, no porque lo merezcamos, como afirma San Pablo: “Nadie puede decir ¡Jesús es el Señor!, sino por el Espíritu Santo”.
¿Qué
he hecho yo, o qué hemos hecho nosotros, para merecer tener fe? Ciertamente, hemos
escuchado la palabra de Dios predicada por la Iglesia, transmitida por nuestros
padres o familias, con la ayuda de sacerdotes, catequistas y otros cristianos
que con su vida y ejemplo nos han estimulado a seguir a Jesús.
Como Simón Pedro, confesamos que Jesús es el Mesías, el Señor y Salvador. Pero también podemos preguntarnos: ¿en qué Mesías creemos, el que esperaba Pedro, o el Mesías que Jesús quiso ser? Es importante hacernos esta pregunta porque, como humanos que somos, podemos tener la tentación de creer en un Mesías e Hijo de Dios hecho a nuestra medida, es decir, según nuestros gustos o intereses.