LECTURAS
El comienzo del evangelio de hoy, puede que nos resulte desconcertante cuando dice Jesús: “El
que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí…”. Da la
impresión de que Jesús es celoso, y no quiere otra cosa que estemos centrados
en él; pero eso no es así. Si recordamos, no hace mucho tiempo, dijo que el
mandamiento primero es: ”Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda
tu alma, con todas tus fuerzas”. Y el segundo: “Amarás al prójimo como a ti
mismo”, indicando a continuación: “Estos dos mandamientos constituyen el
mandamiento primero y principal”.
Por tanto, el
amor a Jesús o a Dios, no puede entrar nunca en conflicto con el amor a una
madre, a un padre o a un hijo. Sólo se puede amar a Dios, amando a los demás.
Así lo dice san Juan en la primera de sus cartas: “Quien dice que ama a Dios, a
quien no ve, y no ama a su hermano a quien ve, es un mentiroso”. El Evangelio,
en todas sus páginas, nos habla siempre del amor al “próximo”, porque no existe
más amor que el que llega a un ser concreto. Ahora bien, lo más próximo a cada
ser humano son los miembros de su propia familia. Sin unos padres, nadie de
nosotros estaríamos aquí, nos dieron el ser y todo lo que necesitamos para
seguir existiendo. En la Biblia aparece muchas veces el amor de
una madre al hijo como ejemplo del amor de Dios a cada persona. Pero ¡cuidado!
Porque el amor de una madre puede ser el más alto ejemplo de humanidad, pero
también puede ser manifestación de egoísmo, cuando ese amor es excluyente y
proteccionista, en cuyo caso no tendrá nada que ver con la actitud de Dios para
con sus criaturas, a las que ama sin exclusiones.
Jesús
termina el evangelio diciendo una palabra sobre la gratuidad. El ofrecer “un
vaso de agua fresca” a un desconocido que tiene sed, es una manifestación de
una humanidad; quiere decir que dar sin esperar nada a cambio, es el fundamento
de una relación verdaderamente humana. Así lo hizo Jesús, que pasó por el mundo
haciendo el bien a todo el que encontró en su camino. En nuestra
sociedad de consumo no hay nada que no tenga un precio, todo se compra y se
vende. La mentalidad del mundo se aleja de la propuesta y actitud de Jesús. Frente
a tal mentalidad, Jesús nos repite la regla de oro cristiana: “Amaos unos a
otros como yo os he amado”, y también: “Dad gratis lo que habéis recibido
gratis”.
TERREMOTO EN VENEZUELA
El domingo próximo, la Colecta la dedicaremos a Venezuela, teniendo presente lo que Jesús nos dice en el evangelio de hoy : "El que dé de beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, en verdad os digo que no perderá su recompensa".
Y si alguien desea enviar directamente haciendo unza transferencia a Caritas Parroquial, indicando concepto: "Emergencia Venezuela", el Nº es: ES47 2103 7403 1900 3000 3529