PARROQUIA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR. ALBACETE
viernes, 10 de abril de 2026
Día 12 abril de 2026. Domingo II de Pascua, Domingo de la Misericordia..
HOJA DOMINICAL DIOCESANA
sábado, 4 de abril de 2026
Día 5 abvril de 2026. Domingo de Resurrección.
LECTURAS
- Hechos 10,34a.37-43
- Salmo responsorial
- Colosenses 3,1-4
- Juan 20,1-9
En las
lecturas de hoy podemos ver los esfuerzos de los primeros cristianos por
compartir con todos su experiencia de la Resurrección de Cristo, de una manera sencilla
y atractiva. El texto que Hechos (1ª lectura), nos presenta al apóstol Pedro que anuncia lo
esencial del mensaje del Reino de Dios anunciado por Jesús y que resume en una
frase: “Pasó por el mundo haciendo el bien, curando a todos los oprimidos,
porque Dios estaba con él”. Además, se subraya la tarea de la comunidad y su
desarrollo posterior como prueba de su resurrección: “Nos encargó predicar al
pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo había constituido juez de vivos
y muertos… y todos los que creen en él reciben por su nombre el perdón de los
pecados”
No se trata
de una filosofía, ni de un código moral detallado. Se trata del anuncio de los
acontecimientos que acabamos de celebrar en la Semana Santa: la vida de Jesús
de Nazaret, desde Galilea, al norte del país de los judíos, hasta Jerusalén, la
capital. Su predicación y sus milagros como signos de la misericordia de Dios.
Su muerte en la cruz y su resurrección de entre los muertos, de la cual los
apóstoles han sido constituidos testigos fidedignos.
A sus oyentes, y
a nosotros hoy, Pedro exhorta a creer en Jesucristo para obtener la salvación.
Este es el contenido fundamental de nuestra fe, que todos debemos testimoniar
gozosamente con nuestra vida y con nuestras palabras. Porque son hechos
salvadores, liberadores, por los cuales Dios se nos entrega como Padre,
perdonando nuestros pecados y dándole sentido a nuestra vida, a veces tan
extraviada y tan sufrida.
Cristo,
libre de la muerte y Señor de la Vida, como Dios y hombre que es, viene a nuestro encuentro; a lo largo del
camino de la vida y nos concede encontrarnos con él. Se deja encontrar en su
Iglesia, enviada a llevar la buena noticia de la resurrección hasta los
confines de la tierra. Por eso podemos buscar los bienes de arriba, como dice
san Pablo.
Todo esto tiene
su culmen y su manifestación más plena en la resurrección de Jesús. El sepulcro
está vacío. Ahora toca dar testimonio de esa presencia viva de Dios entre
nosotros. Ellos y nosotros somos testigos del sepulcro vacío, testigos del
resucitado.
LECTIO DIVINA PARROQUIA SAN ISIDRO DE ALMANSA
HOJA DOMINICAL DIOCESANA
En las lecturas de hoy podemos ver los esfuerzos de los primeros cristianos por compartir con todos su experiencia de la Resurrección de Cristo, de una manera sencilla y atractiva. El texto que Hechos (1ª lectura), nos presenta al apóstol Pedro que anuncia lo esencial del mensaje del Reino de Dios anunciado por Jesús y que resume en una frase: “Pasó por el mundo haciendo el bien, curando a todos los oprimidos, porque Dios estaba con él”. Además, se subraya la tarea de la comunidad y su desarrollo posterior como prueba de su resurrección: “Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo había constituido juez de vivos y muertos… y todos los que creen en él reciben por su nombre el perdón de los pecados”
No se trata
de una filosofía, ni de un código moral detallado. Se trata del anuncio de los
acontecimientos que acabamos de celebrar en la Semana Santa: la vida de Jesús
de Nazaret, desde Galilea, al norte del país de los judíos, hasta Jerusalén, la
capital. Su predicación y sus milagros como signos de la misericordia de Dios.
Su muerte en la cruz y su resurrección de entre los muertos, de la cual los
apóstoles han sido constituidos testigos fidedignos.
A sus oyentes, y
a nosotros hoy, Pedro exhorta a creer en Jesucristo para obtener la salvación.
Este es el contenido fundamental de nuestra fe, que todos debemos testimoniar
gozosamente con nuestra vida y con nuestras palabras. Porque son hechos
salvadores, liberadores, por los cuales Dios se nos entrega como Padre,
perdonando nuestros pecados y dándole sentido a nuestra vida, a veces tan
extraviada y tan sufrida.
Cristo, libre de la muerte y Señor de la Vida, como Dios y hombre que es, viene a nuestro encuentro; a lo largo del camino de la vida y nos concede encontrarnos con él. Se deja encontrar en su Iglesia, enviada a llevar la buena noticia de la resurrección hasta los confines de la tierra. Por eso podemos buscar los bienes de arriba, como dice san Pablo.
Todo esto tiene
su culmen y su manifestación más plena en la resurrección de Jesús. El sepulcro
está vacío. Ahora toca dar testimonio de esa presencia viva de Dios entre
nosotros. Ellos y nosotros somos testigos del sepulcro vacío, testigos del
resucitado.
LECTIO DIVINA PARROQUIA SAN ISIDRO DE ALMANSA
HOJA DOMINICAL DIOCESANA
sábado, 28 de marzo de 2026
Día 29 marzo de 2026. Domingo de Ramos.
LECTURAS
- Isaías 50,4-7
- Salmo responsorial 21,
- Filipenses 2, 6-11
- Mateo 27-11-54
Todos los evangelistas dedican largo
espacio al relato de la Pasión y Muerte de Jesús. Los hechos son
fundamentalmente los mismos, aunque cada evangelista presenta detalles,
episodios y llamadas de atención, resaltando lo que consideran más
significativo para sus respectivas comunidades.
Mateo repite varias veces que “todo
esto ocurrió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas”. Mateo escribe su evangelio para cristianos
judíos, que han sido adoctrinados por los rabinos para esperar a un Mesías
vencedor, grande y potente. El evangelista quiere ayudar a los lectores a ir
más allá de la mera crónica de los acontecimientos y descubrir el significado
profundo de lo que sucedía, para que vieran al Crucificado como al Mesías
esperado. Dios no ha salvado milagrosamente a Cristo de una situación difícil,
no ha impedido la injusticia y la muerte de su Hijo, pero ha trasformado su
derrota en victoria, su muerte en nacimiento para que surja una vida sin fin.
Comenzamos la Semana Santa, marcada
por el drama de la muerte de Cristo, que celebraremos litúrgicamente en el
Triduo Pascual: Jueves Santo-tarde con la Cena del Señor, Viernes Santo con la
celebración de la Pasión y Muerte de Cristo, y la gran fiesta de la
Resurrección del Señor que celebraremos en la Vigilia Pascual y Domingo de Resurrección.
Jesús ha vencido. El mal, la muerte, ya no tienen la última palabra.
La marcha del Señor no ha terminado. Hoy
sigue caminando hacia cada uno de nosotros, porque quiere estar cerca de todos.
Él quiere estar cerca de los ancianos y de los jóvenes, de los enfermos y de
los pobres. El Señor camina también hacia cada uno
de nosotros. Quiere encontrarse con cada uno. y desea que sepamos reconocerlo
porque quiere cenar conmigo, contigo; a él gusta siempre la cercanía y la
intimidad. De cada uno depende dejarlo entrar en nuestra casa: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero
una palabra tuya bastará para sanarme”.
LECTIO DIVINA DE LA PARROQUIA SAN ISIDRO DE ALMANSA
HOJA DOMINICAL DIOCESANA
CELEBRACIONES DE SEMANA
SANTA
HORARIOS
29 de marzo.
DOMINGO DE RAMOS.
-
11,30h. Bendición de Ramos y Palmas en Plaza de
petancas de
calle Arboleda. Procesión por calles Arboleda y Arado (tramo de la parroquia) hasta la
iglesia, y Santa Misa.
31 marzo.
MARTES SANTO.
-20,00h. Celebración comunitaria de la Penitencia.
Habrá varios sacerdotes para las
confesiones.
2 de abril: JUEVES SANTO.
- 18,30h: Solemne Misa de la Cena del Señor.
- 22,30h: Hora Santa ante el Santísimo Sacramento.
3 de abril: VIERNES SANTO.
- 12,00h. Vía Crucis dentro del templo parroquial.
- 18,30h: Celebración de la Muerte del Señor.
4 de abril. SÁBADO
SANTO. VIGILIA PASCUAL.
-20,00h: Vigilia Pascual.
5 de abril. DOMINGO
DE PASCUA DE RESURRECCIÓN.
-11,30h Misa de Pascua.
Todos los evangelistas dedican largo
espacio al relato de la Pasión y Muerte de Jesús. Los hechos son
fundamentalmente los mismos, aunque cada evangelista presenta detalles,
episodios y llamadas de atención, resaltando lo que consideran más
significativo para sus respectivas comunidades.
Mateo repite varias veces que “todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas”. Mateo escribe su evangelio para cristianos judíos, que han sido adoctrinados por los rabinos para esperar a un Mesías vencedor, grande y potente. El evangelista quiere ayudar a los lectores a ir más allá de la mera crónica de los acontecimientos y descubrir el significado profundo de lo que sucedía, para que vieran al Crucificado como al Mesías esperado. Dios no ha salvado milagrosamente a Cristo de una situación difícil, no ha impedido la injusticia y la muerte de su Hijo, pero ha trasformado su derrota en victoria, su muerte en nacimiento para que surja una vida sin fin.
Comenzamos la Semana Santa, marcada por el drama de la muerte de Cristo, que celebraremos litúrgicamente en el Triduo Pascual: Jueves Santo-tarde con la Cena del Señor, Viernes Santo con la celebración de la Pasión y Muerte de Cristo, y la gran fiesta de la Resurrección del Señor que celebraremos en la Vigilia Pascual y Domingo de Resurrección. Jesús ha vencido. El mal, la muerte, ya no tienen la última palabra.
La marcha del Señor no ha terminado. Hoy sigue caminando hacia cada uno de nosotros, porque quiere estar cerca de todos. Él quiere estar cerca de los ancianos y de los jóvenes, de los enfermos y de los pobres. El Señor camina también hacia cada uno de nosotros. Quiere encontrarse con cada uno. y desea que sepamos reconocerlo porque quiere cenar conmigo, contigo; a él gusta siempre la cercanía y la intimidad. De cada uno depende dejarlo entrar en nuestra casa: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme”.
LECTIO DIVINA DE LA PARROQUIA SAN ISIDRO DE ALMANSA
HOJA DOMINICAL DIOCESANA
CELEBRACIONES DE SEMANA SANTA
HORARIOS
29 de marzo. DOMINGO DE RAMOS.
-
11,30h. Bendición de Ramos y Palmas en Plaza de
petancas de
calle Arboleda. Procesión por calles Arboleda y Arado (tramo de la parroquia) hasta la
iglesia, y Santa Misa.
31 marzo. MARTES SANTO.
-20,00h. Celebración comunitaria de la Penitencia.
Habrá varios sacerdotes para las
confesiones.
2 de abril: JUEVES SANTO.
- 18,30h: Solemne Misa de la Cena del Señor.
- 22,30h: Hora Santa ante el Santísimo Sacramento.
3 de abril: VIERNES SANTO.
- 12,00h. Vía Crucis dentro del templo parroquial.
- 18,30h: Celebración de la Muerte del Señor.
4 de abril. SÁBADO SANTO. VIGILIA PASCUAL.
-20,00h: Vigilia Pascual.
5 de abril. DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN.
-11,30h Misa de Pascua.
domingo, 22 de marzo de 2026
Día 22 marzo de 2026. Domingo V de Cuaresma. Día del Seminario.
LECTURAS
El diálogo de Jesús con Marta nos sitúa
ante una pregunta esencial: “Yo soy la resurrección y la vida”. Esta misma afirmación nos la hace Jesús, hoy,
a nosotros, y nos pregunta como preguntó a Marta: “¿Crees tú esto? Es decir,
¿creemos de veras que Jesús es nuestra vida y nuestra esperanza? La fe en la
resurrección de Cristo, y en la nuestra, es el núcleo del Evangelio y está en
el centro del Credo qué decimos cada domingo en la misa. Al final del Triduo
Pascual, en la noche o día de resurrección renovaremos nuestras promesas
bautismales, qué tenemos que preparar ya desde ahora, y que consiste
fundamentalmente en confesar como Marta: “Sí, Señor, creo que eres el Hijo de
Dios, que has venido al mundo para darnos la vida eterna”.
El sacerdote es el enviado por el obispo a una comunidad parroquial para servir a los fieles de la misma. Esto requiere una formación especial; no solo formación intelectual, sino formación humana y cristiana intensa. San Pablo nos ha dicho que el Espíritu habita en nosotros. La vida ”según el Espíritu” se aprende en el Seminario, creciendo en libertad interior, discernimiento, madurez humana y espiritual. Solo con un corazón transformado por el Espíritu puede un sacerdote ser fecundo en su servicio a la parroquia. El sacerdote ha de ser pastor, según el modelo del Buen Pastor que es Jesucristo. Por ello lo mismo que Jesucristo acompañó a la familia de Betania por la muerte del hermano Lázaro, también el sacerdote debe acompañar y sostener la esperanza de los cristianos a él confiados, curar las heridas, por mediación de la palabra anunciada, los sacramentos, especialmente la Eucaristía y el sacramento del Perdón. Hemos escuchado en el Evangelio que Jesús resucita a Lázaro, pero confía a los allí presentes la tarea de desatarlo. Así también, la vocación de sacerdote nace y crece en una Iglesia que ora, apoya, acompaña y crea un clima donde la llamada pueda escucharse.
El día del Seminario nos recuerda que
todos somos responsables de ayudar a quienes el Señor llama, para que puedan
ponerse en camino para servir a Dios y a los demás como sacerdotes. Además de
nuestra oración, también manifestamos nuestro apoyo con nuestra ayuda económica
para hacer frente a los gastos que supone la formación de los seminaristas.
LECTIO DIVINA PARROQUIA SAN ISIDRO DE ALMANSA
HOJA DOMINICAL DIOCESANA
viernes, 13 de marzo de 2026
Día 15 marzo de 2026. Domingo iV de Cuaresma.
LECTURAS
- 1 Samuel 16,1b.6-7.10-13a
- Salmo responsorial 22,1-6
- Efesios 5,8-14
- Juan 9,1-41
El Evangelio muestra un contraste: los
fariseos se niegan a reconocer lo que es evidente: que el ciego de nacimiento
ha sido curado. Aquellos que eran cumplidores escrupulosos
de la ley y que creen que ven son los que están realmente ciegos: la fe es
visión, la incredulidad es ceguera. La fe y la incredulidad dependen de la
acogida o rechazo de la luz qué manifiesta Jesucristo.
La luz que es Jesús ilumina lo bueno y
lo malo del corazón de cada persona, manifestado en sus obras. Aquellos que
obran el bien no tienen miedo de la luz de Cristo; pero quienes obran el mal
viven en la oscuridad y rechazan esta luz. Una vez más se manifiesta lo que
dice el Prólogo del evangelio de Juan sobre Jesús, el Verbo encarnado: “La luz
brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió”.
Creer en Jesucristo y aceptarlo como
la luz de Dios en nuestra vida tiene unas implicaciones en nuestro
comportamiento, que verifican nuestro ser cristiano. Así lo indica san Pablo en
la segunda lectura que hemos escuchado, dónde establece la oposición tinieblas-luz. Comienza el apóstol afirmando que el
creyente en Cristo es luz porque la recibe de Cristo, luz para el mundo. Su nueva
vida exige vivir como hijo de la luz, y esto se manifiesta en la coherencia de
su conducta en la vida cotidiana: “Por los frutos se conocerá quién es mi
discípulo”, dijo Jesús. Así, el apóstol enumera algunos frutos de dicha luz:
bondad, justicia y verdad.
Frente a lo anterior están las obras de
las tinieblas, que son incapaces de producir vida, y que no deben solo evitarse,
sino que también deben ser denunciadas y luchar contra ellas. Las
tinieblas simbolizan una existencia que no cuenta con Dios. En cambio, la luz
simboliza la participación en la vida de Jesucristo resucitado.
LECTIO DIVINA DE LA PARROQUIA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA
HOJA DOMINICAL DIOCESANA
El Evangelio muestra un contraste: los fariseos se niegan a reconocer lo que es evidente: que el ciego de nacimiento ha sido curado. Aquellos que eran cumplidores escrupulosos de la ley y que creen que ven son los que están realmente ciegos: la fe es visión, la incredulidad es ceguera. La fe y la incredulidad dependen de la acogida o rechazo de la luz qué manifiesta Jesucristo.
La luz que es Jesús ilumina lo bueno y
lo malo del corazón de cada persona, manifestado en sus obras. Aquellos que
obran el bien no tienen miedo de la luz de Cristo; pero quienes obran el mal
viven en la oscuridad y rechazan esta luz. Una vez más se manifiesta lo que
dice el Prólogo del evangelio de Juan sobre Jesús, el Verbo encarnado: “La luz
brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió”.
Creer en Jesucristo y aceptarlo como la luz de Dios en nuestra vida tiene unas implicaciones en nuestro comportamiento, que verifican nuestro ser cristiano. Así lo indica san Pablo en la segunda lectura que hemos escuchado, dónde establece la oposición tinieblas-luz. Comienza el apóstol afirmando que el creyente en Cristo es luz porque la recibe de Cristo, luz para el mundo. Su nueva vida exige vivir como hijo de la luz, y esto se manifiesta en la coherencia de su conducta en la vida cotidiana: “Por los frutos se conocerá quién es mi discípulo”, dijo Jesús. Así, el apóstol enumera algunos frutos de dicha luz: bondad, justicia y verdad.
Frente a lo anterior están las obras de las tinieblas, que son incapaces de producir vida, y que no deben solo evitarse, sino que también deben ser denunciadas y luchar contra ellas. Las tinieblas simbolizan una existencia que no cuenta con Dios. En cambio, la luz simboliza la participación en la vida de Jesucristo resucitado.
LECTIO DIVINA DE LA PARROQUIA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA
HOJA DOMINICAL DIOCESANA
sábado, 7 de marzo de 2026
Día 8 marzo de 2026. Domingo III de Cuaresma.
LECTURAS
- Éxodo 17,3-7
- Salmo responsorial 94, 1-2.6-7.8-9
- Romanos 5,1-2
- Jn 4,5-42
El Evangelio que hemos escuchado hoy, el
encuentro de la samaritana con Jesús, nos abre a entender y celebrar con
alegría lo que significa el encuentro con Jesús, hecho que ocurrió ya en
nuestro bautismo, pero que, entonces no éramos conscientes, pero en la medida
en que vamos creciendo y tomando conciencia del amor que Dios nos tiene, nos
lleva a descubrir y creer en nuestra condición de hijos de Dios, y vivir lo que somos, hijos de Dios y hermanos
de los demás, todo lo cual se debe verificar en nuestra forma de ser y mirar la
realidad en donde vivimos, el modo de tratar a los demás, y sobre todo, caminar con esperanza, porque el Señor nos ha llamado y cuenta con
nosotros para que, ya desde ahora, viviendo como hijos de Dios, un día
participemos de la gloria y vida de Jesucristo resucitado.
Dios está siempre saliendo a nuestro
encuentro. Lo hemos escuchado en el evangelio, cuando el encuentro de la
samaritana con Jesús, junto al pozo de Jacob. La samaritana buscaba el agua material
porque es una necesidad que tenemos todos; Jesús también fue al pozo a beber
agua. Pero Jesús convirtió aquel encuentro en ocasión para tocar el corazón de
aquella mujer, cuya vida parece que no tenía mucho sentido. Jesús inició un diálogo con la
samaritana que la llevó a mirar su vida por dentro, y le ofreció el agua que saciar
la sed: “El que bebe de esta agua del pozo, vuelve a tener sed; pero el que
beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed”. Jesús ofrece un agua viva
que conduce a la vida eterna. Esta agua de la que habla Jesús es el don del
Espíritu Santo y la vida nueva que brota de la fe y el bautismo.
Hoy Jesús vuelve a salir a nuestro
encuentro. Él ve nuestro corazón insaciable y conoce nuestras inquietudes y
proyectos, vuelve a salirnos al encuentro. Y Dios que se las sabe todas quiere
entrar en nuestra vida y nos dice como a la samaritana: “Si conocieras el don
de Dios y quién es el que te pide de beber…” , “Yo soy”», el que acaso, sin
saberlo, estás buscando”.
La Cuaresma es un tiempo propicio para
reavivar la gracia del bautismo y vivir la Vida nueva que un día, por el
Espíritu, fue derramada en nuestros corazones. La Cuaresma se vive acudiendo a
la fuente de la que brota la vida, que es Jesucristo, quien nos dice: practicar
la oración en espíritu y verdad.
La samaritana abandonó el cántaro de
agua, tras encontrar a Cristo, y corrió a anunciar su felicidad a sus paisanos
del pueblo, convirtiéndose así en la primera evangelizadora. Es la invitación a
ser misioneros, apóstoles, catequistas, a proclamar a todas las gentes la
alegría y la paz que llena a quien encuentra al Señor y bebe su agua, como dijo
el papa Francisco: “Quien encuentra Cristo, en él nace y renace la alegría”.
LECTIO DIVINA PARROQUIA SAN ISIDRO DE ALAMNSA
HOJA DOMINICAL DIOCESANA
El Evangelio que hemos escuchado hoy, el
encuentro de la samaritana con Jesús, nos abre a entender y celebrar con
alegría lo que significa el encuentro con Jesús, hecho que ocurrió ya en
nuestro bautismo, pero que, entonces no éramos conscientes, pero en la medida
en que vamos creciendo y tomando conciencia del amor que Dios nos tiene, nos
lleva a descubrir y creer en nuestra condición de hijos de Dios, y vivir lo que somos, hijos de Dios y hermanos
de los demás, todo lo cual se debe verificar en nuestra forma de ser y mirar la
realidad en donde vivimos, el modo de tratar a los demás, y sobre todo, caminar con esperanza, porque el Señor nos ha llamado y cuenta con
nosotros para que, ya desde ahora, viviendo como hijos de Dios, un día
participemos de la gloria y vida de Jesucristo resucitado.
Hoy Jesús vuelve a salir a nuestro
encuentro. Él ve nuestro corazón insaciable y conoce nuestras inquietudes y
proyectos, vuelve a salirnos al encuentro. Y Dios que se las sabe todas quiere
entrar en nuestra vida y nos dice como a la samaritana: “Si conocieras el don
de Dios y quién es el que te pide de beber…” , “Yo soy”», el que acaso, sin
saberlo, estás buscando”.
La Cuaresma es un tiempo propicio para
reavivar la gracia del bautismo y vivir la Vida nueva que un día, por el
Espíritu, fue derramada en nuestros corazones. La Cuaresma se vive acudiendo a
la fuente de la que brota la vida, que es Jesucristo, quien nos dice: practicar
la oración en espíritu y verdad.
La samaritana abandonó el cántaro de
agua, tras encontrar a Cristo, y corrió a anunciar su felicidad a sus paisanos
del pueblo, convirtiéndose así en la primera evangelizadora. Es la invitación a
ser misioneros, apóstoles, catequistas, a proclamar a todas las gentes la
alegría y la paz que llena a quien encuentra al Señor y bebe su agua, como dijo
el papa Francisco: “Quien encuentra Cristo, en él nace y renace la alegría”.
LECTIO DIVINA PARROQUIA SAN ISIDRO DE ALAMNSA
HOJA DOMINICAL DIOCESANA
viernes, 27 de febrero de 2026
Día 1 marzo de 2026. Domingo II de Cuaresma.
LECTURAS
- Génesis 12,1-4a
- Salmo responsorial 32,4-5.18-20.22
- 2 Timoteo 1,8b-10
- Mateo 17,1-9
El
“hecho” de la transfiguración quiere mostrar que lo que descubrieron en Jesús tras
su muerte, ya estaba presente en él cuando andaba por los caminos de Palestina predicando
la Buena Noticia del Reino de Dios. En consecuencia, en la redacción de los
evangelios, introducen ese dato de manera anticipada en la vida pública de
Jesús anterior a su muerte, con el fin de mostrar que Jesús fue siempre un ser divino,
cuya divinidad estaba oculta en su humanidad.
En este sentido, como Dios encarnado
que es Jesús, vivió constantemente transfigurado, pero no se manifestaba
externamente con signos espectaculares. Ya vimos el domingo pasado, en el evangelio
de las tentaciones, cómo Jesús rechaza el espectáculo y la exhibición. En
cambio, su humanidad y divinidad se expresaban cada vez que se acercaba a los
hombres y mujeres de su tiempo. Así, cuando
Jesús habla a la gente, es Dios quien habla a la gente, cuando se acerca a los
pobres y marginados es Dios quien muestra su cercanía devolviéndoles su
dignidad, cuando cura a los enfermos es Dios quien muestra su compasión dando
salud y paz a los atormentados por la enfermedad, cuando perdona a los
pecadores es Dios quien muestra su perdón y busca que vuelvan a la comunión con
Él. La luz que transmite Jesús es la luz del
amor, porque “Dios es amor”, que dirá san Juan; y por ello, en la humanidad de Jesús se transparentaba
Dios.
El relato de la transfiguración del
Señor, que leemos hoy, propicia una gran pregunta: ¿Quién era Jesús? O mejor:
¿Quién es Jesús para mí, hoy? El día del bautismo del Señor, que inició
su vida pública, escuchamos la voz del cielo que mostraba la identidad de
Jesús: “Este es mi Hijo amado, mi predilecto”. Y en el relato de hoy escuchamos
algo parecido: “Este es mi Hijo, el amado, en quién me complazco. ¡Escuchadlo!”.
Escuchar es lo propio del discípulo. Pero
escuchar no es solo oír los sonidos, sino que implica obedecer, poner en
práctica aquello que se nos dice. La escucha fiel de la palabra de Jesús
debe conducirnos a una transformación interior. Por tanto, escuchar a Jesús es
comprometerse con su proyecto del Reino de Dios para hacer un mundo más humano,
más fraterno, más solidario, donde nadie quede en los márgenes de la vida.
LECTIO DIVINA PARROQUIA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA
HOJA DOMINICAL DIOCESANA
El “hecho” de la transfiguración quiere mostrar que lo que descubrieron en Jesús tras su muerte, ya estaba presente en él cuando andaba por los caminos de Palestina predicando la Buena Noticia del Reino de Dios. En consecuencia, en la redacción de los evangelios, introducen ese dato de manera anticipada en la vida pública de Jesús anterior a su muerte, con el fin de mostrar que Jesús fue siempre un ser divino, cuya divinidad estaba oculta en su humanidad.
En este sentido, como Dios encarnado que es Jesús, vivió constantemente transfigurado, pero no se manifestaba externamente con signos espectaculares. Ya vimos el domingo pasado, en el evangelio de las tentaciones, cómo Jesús rechaza el espectáculo y la exhibición. En cambio, su humanidad y divinidad se expresaban cada vez que se acercaba a los hombres y mujeres de su tiempo. Así, cuando Jesús habla a la gente, es Dios quien habla a la gente, cuando se acerca a los pobres y marginados es Dios quien muestra su cercanía devolviéndoles su dignidad, cuando cura a los enfermos es Dios quien muestra su compasión dando salud y paz a los atormentados por la enfermedad, cuando perdona a los pecadores es Dios quien muestra su perdón y busca que vuelvan a la comunión con Él. La luz que transmite Jesús es la luz del amor, porque “Dios es amor”, que dirá san Juan; y por ello, en la humanidad de Jesús se transparentaba Dios.
Escuchar es lo propio del discípulo. Pero escuchar no es solo oír los sonidos, sino que implica obedecer, poner en práctica aquello que se nos dice. La escucha fiel de la palabra de Jesús debe conducirnos a una transformación interior. Por tanto, escuchar a Jesús es comprometerse con su proyecto del Reino de Dios para hacer un mundo más humano, más fraterno, más solidario, donde nadie quede en los márgenes de la vida.



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