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sábado, 29 de agosto de 2020

Día 30 de agosto de 2020. Domingo 22 del Tiempo Ordinario

 

LECTURAS

  1. Jeremías 20,7-9
  1. Salmo responsorial
  1. Romanos 12,1-2
  1. Mateo 16,21-27

Contemplando la vida terrena de Jesús, vemos que no pasó por el mundo como quien no pisa tierra, sino que, como cualquier otra persona, su vida fue un viaje hacia la muerte. De ello da cuenta el mismo Jesús, como hoy que, por cuarta vez, anuncia que va a sufrir y morir en Jerusalén; pero también anuncia  “y  resucitar al tercer día”.

Pedro, aunque discípulo de Jesús, no acepta ese destino del maestro, y por eso quiere  corregirlo diciéndole: “Señor, ese no es el camino”. Ante la tentación de Pedro, Jesús se encuentra en el cruce de dos caminos: el camino de retirarse y huir, o el camino de continuar y dar la cara, aceptando las dificultades, incluso la muerte. Jesús optó por este camino, el de cumplir la misión encomendada por Dios. Jesús no vino a sufrir, pero la misión le hizo tener que soportar  el sufrimiento.

 Lo mismo que Pedro, los cristianos de todas las épocas, seguro que no hubiéramos querido  ese camino para Jesús. Y es que lo mismo que Pedro,  también nosotros “pensamos como los hombres, no como Dios”.  Para cualquier judío,  y lo mismo   para Pedro y compañeros discípulos, era inconcebible que el Mesías sufriera y menos que lo mataran, Por por eso,  Jesús, de inmediato, muestra también cuál ha de ser el camino de quien quiere seguirlo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz  y me siga”.

Seguir a Jesús implica  ser como Dios quiere, y esto lo vemos en el modo de vivir de Jesús, donde prevalece la entrega a los demás sin buscar el poder y la gloria,  la renuncia  al egoísmo y  a la ambición personal. Tomar la cruz   es aceptar la oposición del mundo,  que funciona según intereses ideológicos, económicos, y políticos, dando lugar, muchas veces, a un mundo inhumano, injusto y de muerte. Se trata de tomar la cruz que  otras personas,  amigas o enemigas, puede que carguen sobre nuestras espaldas, como le ocurrió al profeta Jeremías (1ª lectura), que por decir la verdad de Dios al pueblo fue rechazado, torturado y llevado casi  a la muerte, o como tantos cristianos, mártires en distintas partes del mundo, en  épocas pasadas y en las actuales, que por ser fieles a Dios han sido y son perseguidos.

Jesús nos muestra el camino  que Dios quiere porque es el que nos lleva a ser más humanos, aunque a veces nos cueste. Todo lo que tiene valor, cuesta. Por eso Jesús  habla de “salvar la vida” y “perder la vida”. En el lenguaje de Jesús,  “salvar la vida” es mirar egoístamente por uno mismo; y “perder la vida” es entregarla en favor de los demás, como el grano de trigo que cae en tierra y muere y da mucho fruto.

LECTIO DIVINA DESDE LA PARROQUIA DE SAN ROQUE DE HELLÍN: CAMINO A SEGUIR


domingo, 23 de agosto de 2020

Día 23 de agosto de 2020. Domingo 21 del Tiempo Ordinario.

 LECTURAS

  1. Isaías 22, 19-23
  1. Romanos 11, 33-36
  1. Salmo responsorial 137
  1. Mateo 16, 13-20

Los evangelios son el resumen  de la predicación de los Apóstoles, que comunican la buena noticia  que han vivido junto a Jesús, de modo que la confesión de Pedro: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios”, es el resumen de la fe en Jesús, transmitida por los Apóstoles  y la Iglesia que surge de la predicación apostólica. De ahí que Jesús llame a Simón “Pedro”: “piedra o roca”, indicando con ello  que la fe de Pedro y de los Apóstoles, testigos oculares de Jesús,  es el fundamento  sobre el  que se construye la fe de la Iglesia: “sobre esta piedra edificare mi Iglesia”, dice Jesús.

  La pregunta: “Y para vosotros, ¿quién soy yo?" es una pregunta que Jesús dirige hoy a cada uno de nosotros, y que nos podemos hacer de la siguiente manera: Qué significa y qué provoca en mí el modo de pensar y vivir de Jesús, en quien  creo como Hijo de Dios hecho hombre. Aquí no valen las respuestas  teóricas, ni las respuestas de libro, sino la respuesta que salga de nuestro interior.

Teilhard de Chardin, un jesuita de la primera mitad del siglo XX, paleontólogo y filósofo,  decía que “el evangelio que lee hoy la gente es el evangelio que lee en los cristianos y cristianas que dicen seguir a Cristo”. Es decir, la imagen actual, viva y atrayente, o poco seductora  e indiferente, que puede tener la gente sobre la persona  y hechos de Jesús depende en gran medida de cómo lo vivimos y presentamos quienes decimos que creemos en él y lo seguimos. Seguir a  Jesús  implica reproducir  en nuestra vida sus gestos de amor y ternura, mirar la vida  y a las personas con sus ojos,  esperar su resurrección que se convertirá un día en nuestra  propia resurrección. Y, sin duda, orar muchas veces  diciendo desde el fondo de nuestro corazón: “Creo, Señor, pero aumenta mi fe”.

LECTIO DIVINA DESDE LA PARROQUIA DE SAN ROQUE DE HELLÍN: EDIFICAR LA IGLESIA



viernes, 14 de agosto de 2020

Día 16 de agosto. Domingo 20 del Tiempo Ordinario.


 LECTURAS

  1. Isaías 56,1.6-7
  1. Salmo responsorial 66
  1. Romanos 11,13-15.29-32
  1. Mateo 15,21-28


El domingo pasado Jesús decía a Pedro: "¡Qué poca fe!" Y hoy dice a una mujer pagana: "¡Qué grande es tu fe!" Mt quiere dejar muy claro que lo verdaderamente importante es la fe-confianza,  y  no la pertenencia a un pueblo o religión, y por tanto,  si una persona tiene fe en Jesús, no se puede impedir su pertenencia a la comunidad aunque sea “pagana”.

Jesús utiliza un lenguaje propio de la mentalidad judía, de la que él participaba como buen judío; yo creo que lo hace así, probablemente con un sentido pedagógico, para que los judíos que le acompañan, sus discípulos y algunos más,  aprendan lo que es la fe de una mujer pagana, que manifiesta su fe en Jesús y lo hace con una salida tan airosa y con cierta ironía: “También los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos”. Jesús hizo grandes elogios de la fe de aquella mujer pagana. Ya lo había dicho  Isaías: "A los extranje­ros que se han dado al Señor les traeré a mi monte santo". Jesús descubre que esa mujer cananea, aparentemente ajena al entorno de Jesús, tiene más confianza en él que los más íntimos que le siguen desde hace tiempo.

 Los cristianos tenemos el peligro de heredar del pueblo judío el sentimiento de pueblo elegido y privilegiado. Estamos tan seguros de que Dios es nuestro, que damos por sentado que el que quiera llegar a Dios tiene que contar con nosotros.

Y sin embargo lo que Jesús nos revela es que todos y cada uno de los seres humanos  somos igual de valiosos para Él, porque Dios nos ama a todos, no por lo que somos, sino por lo que Él es: Padre de todos, y meta para todos. Por eso cuando rezamos, Jesús nos enseña a decir: “Padre nuestro…”

LECTIO DIVINA DESDE LA PARROQUIA DE SAN ROQUE DE HELLÍN: PERROS E HIJOS

 




domingo, 9 de agosto de 2020

Día 9 de agosto. Domingo 19 del Tiempo Ordinario

 

LECTURAS

  1. 1 Reyes 19,9a.11-13a
  1. Salmo responsorial  84
  1. Romanos 9,1-5
  1. Mateo 14, 22-23
El relato del evangelio de hoy no es es una crónica de la travesía del lago, sino una parábola sobre los discípulos de Jesús de todos lo tiempos.

La barca con los discípulos dentro es símbolo de la Iglesia, el conjunto de los cristianos, y el mar con sus olas y viento representa el mundo sobre el que navega la Iglesia, porque Jesús quiere que seamos “Iglesia en el mundo” como una barca está hecha para navegar y no para estar amarrada e inmóvil en el puerto. Por eso mismo,  el papa Francisco nos propone la imagen “Iglesia en salida”,  que debe ser la actitud propia de los cristianos: "discípulos misioneros”. Nosotros somos cristianos, hoy,  porque hubo discípulos que hicieron  lo que  Jesús mandó, y en medio de dificultades y persecuciones, anunciaron el Evangelio que  llegó hasta nuestros antepasados y hasta nosotros.

Lo mismo que aquellos primeros discípulos se asustaron, también hoy nosotros podemos sentir miedo, incluso con el peligro de pensar  que Jesús nos ha abandonado. Pero Jesús está ahí, y nos dice hoy como entonces: “Ánimo soy yo, no tengáis miedo”.

Para que nuestra fe se mantenga fuerte es necesario sentirnos familia de Jesús, y estar unidos como hacemos en el encuentro dominical,  en el que escuchamos la Palabra de Dios,  le damos gracias, pedimos  unos por los otros y por nuestro mundo, y recibimos la fuerza de Jesucristo en el pan de la comunión.

 Es la Iglesia quien nos ha entregado el Evangelio de Jesús, es reunidos como  Iglesia que celebramos los sacramentos, especialmente la Eucaristía. Y como Pedro, también debemos decirle a Jesús en nuestra oración: “¡Señor, sálvame!”, y dejarnos agarrar  por la mano que Jesús nos tiende a través de su Iglesia, signo visible de Jesucristo resucitado.

LECTIO DIVINA DESDE LA PARROQUIA DE SAN ROQUE DE HELLÍN: JESÚS Y SU IGLESIA

sábado, 1 de agosto de 2020

Día 2 de agosto de 2020. Domingo 18 del Tiempo Ordinario.

LECTURAS

  • Isaías 55,1-3
  • Salmo responsorial 144
  • Romanos 8,35.37-39
  • Mateo  14,13-21


 “Jesús se marchó  de allí en barca a un sitio tranquilo y apartado”. En la barca, se supone, iban  también sus discípulos a los que invita a  un lugar tranquilo, especie de mini-vacaciones. Era necesario apartarse un poco del bullicio  de la gente, y así poder recuperar fuerzas, y sin duda,  Jesús quiere intensificar  la relación con sus discípulos en paz y sin prisas. Pero "su gozo en un pozo", porque en cuanto  bajó de la barca se encontró  con la multitud que le esperaba con muchos enfermos, y como tantas veces, Jesús sintió compasión y se puso a curar hasta el caer de la tarde. La misericordia de Jesús no tenía vacaciones.

 Los discípulos siguiendo la lógica  humana de no complicarse la vida sugieren a Jesús que despida a la gente. Y es que los discípulos aún no habían entrado en la manera de hacer Dios, como  manifestó  Jesús, quien,  de inmediato les responde: “dadles vosotros de comer”. Podemos imaginar la cara de susto en los discípulos, como bien indica la respuesta: “Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces”.

Jesús les da la responsabilidad  de atender a la multitud, pero Jesús también  tomó la iniciativa, y después de bendecir los panes y peces, les hizo compartirlos hasta el punto que “comieron todos y se saciaron, y recogieron  doce cestos de sobras".

 El pan es un término  con un significado amplio: es símbolo del alimento y de todo lo que el ser humano necesita  para vivir; es expresión de trabajo y de esfuerzo del ser humano para transformar  el mundo  al servicio de la vida. El pan es también la materia de la Eucaristía: el pan consagrado, Cuerpo de Cristo,  portador de la vida divina.

Lo pedimos en la oración del Padrenuestro: “Danos el pan nuestro de cada día”. No decimos el pan “mío” sino “el pan “nuestro”, pan que  nos sacia del hambre físico, y que nos humaniza cuando se comparte.

Dios, por boca del profeta  Isaías nos presenta otra cara del pan, diciéndonos: “¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta y el salario en lo que no da hartura? ¿Qué quieren decir estas palabras?: que el pan que uno come, si es fruto de la explotación del prójimo, si es fruto de  injusticia, entonces no humaniza ni crea fraternidad, ni puede ser pan bendecido por Dios. De hecho Jesús dirá: “Venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer”.

Es cierto que nuestra fe cristiana no  elimina los problemas, pero nos capacita para afrontar las dificultades, porque el cristiano se sabe acompañado, como lo estaban los apóstoles, o como nos ha dicho san Pablo: ¿Quién nos separará del amor de Dios? Nuestra tarea, desde nuestra fe, está en escuchar  la voz de Dios  y conducirnos según su voluntad.

LECTIO DIVINA DE SAN ROQUE DE HELLÍN: MI CUERPO ES VERDADERA COMIDA.

sábado, 25 de julio de 2020

Día 26 de julio de 2020. Domingo 17 del Tiempo Ordinario


LECTURAS

  • 1 Reyes 3,5.7-12
  • Salmo responsorial 118
  • Romanos 8,28-30
  • Mateo 13,44-52
Jesús insiste que el Reino de los cielos es lo más importante  que nos puede pasar. Y para darnos una idea de lo  grande  que es lo compara con el descubrimiento de un tesoro escondido o una perla de gran valor. Las personas que descubren tal tesoro o la perla no se quedan quietos sino que se dan prisa en dar los pasos necesarios para poseer el tesoro o la perla.
El mensaje es este: el Reino es Jesús, y quien lo ha descubierto pone todo su interés en formar parte del mismo; no vale la postura de brazos cruzados o indiferencia.
 ¿Por qué tantas familias bautizan a sus hijos y con eso se dan por satisfechos? ¿Por qué hay tantos niños que comulgan y ya no los vemos más? Tal vez la respuesta está en que los padres nunca descubrieron que la fe en Jesucristo es como  un gran tesoro, y por eso se quedan donde están.
Es aleccionador  y ejemplo para nosotros el modo de proceder del joven rey Salomón (1ª lectura), quien al comienzo de su reinado, en lugar de pedir a Dios poder, riquezas o un gran ejército para asegurar las fronteras,  pide que "le conceda  un corazón atento para gobernar a su pueblo y  discernir entre el bien y el mal”.  
Nosotros, los cristianos, tenemos la Palabra de Dios, el Evangelio, para descubrir y valorar cuál es el tesoro que da sentido a nuestra vida y captar la diferencia  entre este tesoro y otras “perlas de imitación” que no son verdaderos tesoros.
 Cuando rezamos el Padrenuestro, pedimos a Dios: “venga a nosotros tu Reino”. Hacer esta petición a Dios debe implicar la disposición  de trabajar, ya desde ahora, para ser merecedores de dicho Reino.
San Ambrosio, el gran santo obispo de Milán, que tanto influyó en la conversión de san Agustín,  decía:” la vida es estar  con Cristo; donde está Cristo, allí está la vida, allí está el Reino”.
El Reino está ya aquí en la tierra; lo decía Jesús: “Está cerca el Reino de Dios, convertíos y creed en el Evangelio”. Depende de cada uno responder a Jesús y acoger dicho Reino con obras de conversión que es el esfuerzo por hacerlo nuestro.

LECTIO DIVINA DESDE LA PARROQUIA DE SAN ROQUE DE HELLÍN: SER CRISTIANO

NUEVO SACERDOTE DIOCESANO

En la Catedral de Albacete, a las 11,00h, el Sr. Obispo ha ordenado de presbítero (sacerdote) el diácono permanente, Francisco José Gaspar Rico, con asistencia de una treintena de sacerdotes, así como sus familiares, y cristianos de Yeste, donde ejercerá de párroco, de la parroquia de san Francisco de Albacete, de cuya congregación religiosa formó parte durante 33 años, y otros cristianos de su propio pueblo, Pinoso (Alicante),  donde nació y vive su familia.
Momento de la imposición de manos del obispo (rito de la ordenación)
Al final de la misa de ordenación, el nuevo presbítero, 
dando las gracias a todos los asistentes



sábado, 11 de julio de 2020

Día 12 de julio de 2020. Domingo 15 del Tiempo Ordinario


LECTURAS

  • Isaías 55,10-11
  • Salmo responsorial

  • Romanos 8, 18-23
  • Mateo 13, 1-23

Las parábolas, hoy como entonces, se han de aplicar a la situación  del momento  en que se escuchan, y llevarlas a la práctica para que den fruto en la vida, que es el objetivo de Jesús al proponerlas; por eso dice Jesús: “El que tenga oídos, que oiga”, y al final habla de resultados: “lo sembrado da ciento por uno, o sesenta o treinta”. En la Palestina del tiempo de Jesús un 30% era ya una producción buena.
Nosotros, cada domingo, cuando venimos a la Eucaristía somos invitados a acoger la Palabra de Dios que Jesús nos ofrece a través de su familia, la Iglesia. No solamente son las lecturas o la homilía sino también las oraciones y el encuentro comunitario; todo   nos dispone  a abrir nuestro corazón. La escucha y participación activa hacen posible  que la semilla que Jesús siembra  germine en nuestra vida y dé su fruto.
 En la vida agrícola, entre el momento de la sementera y el de la recolección, hay un tiempo intermedio, lo que exige al labrador “trabajo y paciencia” hasta recoger los frutos. De igual modo, la plegaria y la reflexión necesitan  su tiempo para pensar  y tomar decisiones a partir de lo que Dios nos propone. 
Dios siembra y riega, pero nosotros no podemos quedarnos de brazos cruzados: en nuestra tierra, que somos cada uno, hay piedras que limpiar, zarzas que arrancar, pájaros que ahuyentar, y todo eso hay que hacerlo porque es nuestra colaboración al proyecto de Dios sobre nosotros.
 “El que tenga oídos que oiga”, dijo Jesús. Esta  advertencia  vale tanto para nosotros como para quienes la oyeron de labios de Jesús. La vida cristiana es un esfuerzo para hacer realidad lo que Dios espera de nosotros. No estamos solos en la tarea; Jesús nos asegura “yo estoy con vosotros cada día hasta el final de los tiempos”. Él está en cada Eucaristía, y en este encuentro dominical  de la Comunidad.


LECTIO DIVINA DESDE LA PARROQUIA DE SAN ROQUE DE HELLÍN: AVANZA



domingo, 28 de junio de 2020

Día 28 de junio de 2020.Domingo 13 del Tiempo Ordinario


LECTURAS

  • 2 Reyes 4,8-11.14-16a
  • Salmo responsorial 88
  • Romanos 6, 3-4-8-11
  • Mateo 10, 37-42


 En el evangelio de hoy leemos  unas  frases breves que nos sorprenden: es la manera  semita de hablar por contrastes. Si entendemos tales frases al pie de la letra, nos pueden jugar una mala pasada y entender lo que no dice.

Hemos escuchado: “El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí”. Esta frase suena bofetada. Ciertamente, el amor a Dios no puede entrar nunca en conflicto con el amor  a una madre, a un padre o a un hijo. Pero el amor abstracto no existe; Jesús mismo nos dice de “amar al prójimo”: “lo que hicisteis a uno de estos pequeños, a mí me lo hicisteis”, y san Juan dice: “quien no ama a  su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve” (1 Jn 4,20).

  El evangelio no quiere decir que el amor a los hijos o a los padres sea malo y que debemos olvidarlo para amar a Jesús o a Dios. Sin embargo, nos advierte de que ese amor puede ser un egoísmo camuflado que busca la seguridad material de uno mismo, sin tener en cuenta a los demás.

Así pues, un verdadero amor nunca puede oponerse a otro amor auténtico. Cuando un marido se encuentra atrapado entre el amor a su madre y el amor a su esposa, algo no está funcionando bien. Si el “amor a Dios” está en contradicción con el amor al padre o a la madre, o no tiene idea de los que es amar a Dios, o no tiene idea de lo que es amar al ser humano.

 La trampa en la que caemos, y que quiere evitarnos el evangelio, es quedarnos en el placer inmediato que nos proporciona satisfacer las necesidades de nuestra biología y perder de vista el bien total del ser humano más allá de lo biológico y lo instintivo. Ahí está la causa de tanto desajuste en la conducta humana.

Debemos tomar conciencia de que todo egoísmo personal  que solo busca el bien material del individuo o la familia, nos lleva a la deshumanización.


LECTIO DIVINA DESDE LA PARROQUIA DE SAN ROQUE DE HELLÍN:  

        HOJA DOMINICAL DIOCESANA

lunes, 22 de junio de 2020

Día 21 de junio de 2020. Domingo 12 de Tiempo Ordinario


LECTURAS


  • Jeremías 20,10-23
  • Salmo responsorial 68
  • Romanos 5,12-15
  • Mateo 10,26-33
El pasaje del evangelio que escuchamos hoy pertenece al llamado   “discurso misionero”: Jesús prepara a los apóstoles, a los que envía a anunciar el Evangelio por los poblados de Galilea, haciendo lo que  hacía Jesús, que predicaba  y curaba a los enfermos. Jesús sabe que la misión que confía a los suyos no es nada fácil, pues encontrarán dificultades.
También sabía Jesús que el miedo forma parte de nuestra naturaleza humana: tenemos miedo a equivocarnos,  y por ello, nos quedamos paralizados y no tomamos las mejores decisiones; miedo a lo desconocido,  a la enfermedad como actualmente al COVID-19, porque nos aproxima a la muerte; también tenemos miedo al qué dirán, y por ello, miedo a que se  note que somos cristianos;  cuántos  adolescentes y jóvenes en colegios e institutos tienen miedo porque si dicen que van a misa o  están en grupos de Confirmación son señalados y   ridiculizados por los  compañeros.
 A veces, las dificultades no solo vienen del exterior, sino que las creamos nosotros mismos, cuando ponemos trabas al amor que Dios nos tiene, y echamos por otros caminos.
Frente a esas dificultades, en las últimas palabras del evangelio, Jesús nos habla de nuestro futuro definitivo, indicando que Dios nos está esperando con los brazos abiertos para darnos parte en su vida, de ahí  que Jesús diga: “¡No tengáis miedo!, y también: “hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados”, que es como decirnos que Dios vela sobre nosotros.
 Hoy, nosotros somos los destinatarios y también portadores de ese mensaje, que debemos vivir y anunciar  con actitud de alegría y confianza, porque la verdadera  alegría y confianza es la que se apoya en Dios mismo. 

LECTIO DIVINA DESDE LA PARROQUIA DE SAN ROQUE DE HELLÍN: DESDE LA AZOTEA


HOJA DOMINICAL DIOCESANA




PRIMERAS COMUNIONES EN NUESTRA PARROQUIA


Con los padres de niños  hemos fijado posibles días de Primeras Comuniones, cuyas  fechas  son: 11 y 18 de julio (sábados). Y mas tarde, el día 12 y 19 de septiembre. 
Para los niños de los días 11 y 18, se tendrá la preparación de catequesis correspondiente, los días 30 de junio, 1, 2 y 3 de julio, a las 18,00h. Igualmente, los que comulguen en septiembre tendrán los días de catequesis preparatoria, que se anunciará más cercana la fecha.




sábado, 6 de junio de 2020

Día 7 de junio de 2020. Domingo de la Santísima Trinidad

LECTURAS

  • Éxodo 34,4b-6.8-9
  • Salmo responsorial Dn 3,52-56
  • 2 Corintios 13,11-13
  • Juan 3,16-18
Es difícil hablar de Dios, entre otras cosas porque Dios está más allá de nosotros, y nosotros hablamos de Dios con nuestras palabras  y según la imagen que nos hacemos de él que,  por lo general, no corresponde a como es realmente.
 Hoy celebramos la fiesta de la Trinidad, que es lo mismo que decir Dios, a quien llamamos Padre, Hijo y Espíritu Santo, como hacemos al santiguarnos. Y si lo llamamos así  es porque nos lo ha revelado Jesucristo. Sólo Dios puede hablarnos como conviene. Por ello, el cristiano debe hablar de Dios  según lo que nos ha mostrado Jesucristo, Dios hecho hombre, “Dios-con-nosotros”. Nos lo decía Jesús hace poco: “Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. Lo que yo os digo no lo digo por mi cuenta, sino que os digo lo que he oído al Padre… Creedme, el Padre está en mí y yo en el Padre”. Es por esto que el evangelista Juan  a Jesucristo lo llama la “Palabra”, porque él, que es Dios, nos comunica lo que Dios quiere que sepamos de él.
 Dios  que nos quiere gratuitamente porque es amor, nos invita a hacer lo mismo con los demás. Como Jesucristo, el rostro visible de Dios,  que ha venido a salvar y no a condenar, también nosotros, sus discípulos, estamos llamados a  ser reflejo de lo que Dios hace con  cada uno de nosotros, y en consecuencia,  crear lazos de fraternidad, mostrando así  que somos hijos de Dios.
Hoy, Jornada de la vida contemplativa, oramos para que haya  jóvenes, que escuchen y respondan con alegría,  si Dios los llama a ser cristianos por este camino de vida en los monasterios.




sábado, 30 de mayo de 2020

Día 31 de mayo de 2020. Domingo de Pentecostés



LECTURAS

  • Hechos de los Apóstoles 1,1-11
  • Salmo responsorial 103
  • 1 Corintios 12,3b-7,12-13
  • Juan 20,19-23



 Hace 50 días celebramos el día de la Resurrección del Señor o Pascua,  la fiesta cristiana por excelencia. Pentecostés, o fiesta del Espíritu Santo, es el cierre de estos 50 días del llamado tiempo pascual.
Con esta fiesta celebramos que Jesús ha cumplido su promesa del envío de un nuevo Defensor, el Espíritu de la verdad, que  guía, ilumina y abre la mente y el corazón de los discípulos para comprender adecuadamente quién es Jesús y qué significado  tiene todo lo que él enseñó con su palabra y con su forma de vida.
 Los discípulos que estaban encerrados en la casa, al recibir el Espíritu Santo, se sienten llenos de fuerza y valentía para salir a la calle y hablar de Jesús, compartiendo con los demás aquello de lo que han sido testigos. De grupo cerrado se convierte en grupo abierto,” Iglesia en salida”: “como el Padre me envío así os envío yo”, y los envía con la presencia y fuerza del Espíritu: “Recibid el Espíritu Santo”.
Por esto, Pentecostés es el día del “Apostolado seglar”, es decir, que todos los cristianos somos “bautizados y enviados” a los ámbitos dónde  nos ha tocado vivir: en la familia, en el trabajo, con los vecinos y amigos, en la parroquia.
 San Pablo, en la 2ª lectura, nos habla de la Iglesia como cuerpo con diferentes  miembros, y del buen funcionamiento de dichos miembros depende que el cuerpo  que es la Iglesia disfrute de buena salud.
 Dios nos llama a que cada cual aportemos  lo mejor de nosotros  mismos para edificación de todos, y seamos una Iglesia sana,  ejemplar,  testigos creíbles ante el mundo, de modo que los que aún no son creyentes puedan decir: “oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua” es decir, que nuestro estilo de vida sea coherente con lo que significa nuestra fe cristiana.
Para que esto se haga realidad, hace falta estar atentos al Espíritu y crear las condiciones para hacerlo vida en nosotros: escucha atenta de su palabra con decisión de ponerla en práctica, Eucaristía dominical en que nos reunimos como familia de Jesús resucitado, y  búsqueda del bien común, con una atención preferencial a los más débiles como hacía Jesús.





LECTIO DIVINA DESDE LA PARROQUIA DE SAN ROQUE DE  HELLÍN:  INFUNDIR CALOR DE VIDA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

HORARIO DE MISAS DE VERANO


     Como hacemos cada año, con el mes de junio iniciamos el horario de Misas de verano hasta que finalice septiembre, y que será como se indica a continuación:
    De martes a sábado, la Santa Misa será a las 20,00h. Los Domingos no cambia, y por tanto es  a las 12,00h.
     En nuestra parroquia no se celebra Misa ni los lunes ni el domingo por la tarde.



sábado, 23 de mayo de 2020

Día 24 de mayo de 2020. Domingo de la Ascensión del Señor


LECTURAS

  • Hechos de los Apóstoles 1,1-11
  • Salmo responsorial
  • Efesios 1,17-23
  • Mateo 28,16-20



El relato de la Ascensión es una narración simbólica, con la que se nos dice que Jesucristo,  Dios hecho hombre, tras haber cumplido su recorrido histórico, pasó al ámbito de Dios, como confesamos en el Credo: “al tercer día resucitó de entre los muertos, subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre”. 
Así, la fiesta de la Ascensión es un aspecto de la resurrección, que no consiste en recuperar simplemente la vida, sino que Jesús  entra en la  gloria de Dios, llevando a su plenitud la humanidad que asumió al venir al mundo,  liberada de toda limitación, convertida  en  humanidad divinizada.
 Para nosotros, la  Ascensión  indica que a donde ha llegado Jesucristo, Cabeza de la Iglesia, estamos llamados a llegar todos, y por eso, Dios que es rico en misericordia, hace una llamada prioritaria a la Iglesia para que continúe la misión de Jesús, como indicó Jesús resucitado: “Como el Padre me envió, así  os envío yo también”. Y esto mismo lo leemos  y escuchamos  en las últimas líneas del evangelio de hoy: “Id al mundo entero y anunciad el Evangelio, enseñando  todo lo que yo os he mandado”.
 En el evangelio, las últimas palabras de Jesús son: “Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos”.
En estos últimos domingos Jesús  nos ha hablado de enviarnos el Espíritu Santo, que el Padre y él vendrán a cada uno de nosotros, y hoy nos asegura su presencia continua.

Dios está en el interior de cada uno, pero lo que hace falta es que tomemos conciencia de ello. La oración, los sacramentos, son los medios que nos ayudan a vivir la presencia de Dios en cada uno.


LECTIO DIVINA DESDE LA PARROQUIA DE SAN ROQUE DE HELLÍN: YO ESTOY CON VOSOTROS


HOJA DOMINICAL DIOCESANA

Desde el martes pasado estamos celebrando la Eucaristía en la Parroquia. Durante el mes de mayo mantenemos el mismo horario de invierno: las misas de tarde , a las 19,30h,  (excepto lunes y domingo), y el domingo, a las 12,00h.
Recordamos las normas sanitarias que hay que guardar mientras no se pase a la Fase 2:

- Venir con tiempo suficiente, antes de iniciar la celebración, y así tomar las medidas higiénicas y logísticas que se indican.
- Evitar aglomeraciones en la puerta del tempo, y mantener las distancias  en todo momento, por ejemplo, 1,5 metros.
- La capacidad de personas en el la iglesia grande es de 90 personas; en la capilla, 24 personas.
- Es obligatorio llevar mascarilla al ser espacio cerrado.
- En la entrada de la iglesia  habrá gel hidroalcohólico.
- Dentro de la iglesia deben ocupar el lugar marcado en cada banco, donde se guardan las distancias de seguridad.
- Se ruega vayan ocupando los bancos delanteros, para mejor proceder      al final  de la celebración a desinfectar los que han sido usados.
- Mantengan siempre la distancia se seguridad: 1,5 metros al ir a tomar la comunión
- No se da el gesto de la paz.
- Comulgar siempre poniendo la mano.
- No dejen mascarillas ni guantes sobre el banco.
- A la salida de la iglesia habrá una papelera para depositar guantes y mascarillas que deseen tirar.


domingo, 17 de mayo de 2020

Día 17 de mayo de 2020. Domingo 6º de Pascua


LECTURAS

  • Hechos de los Apóstoles 9,5-8.14-17
  • Salmo responsorial 65
  • 1 Pe 3,15-18
  • Juan 14,15-21
     En nuestro ambiente social, de vieja raigambre cristiana, son muchos los que ponen en cuestión la existencia de Dios; buena parte de los jóvenes se declaran no creyentes o dicen no pertenecer a religión alguna;  cada años, los niños que  celebran la primeras comunión abandonan masívamente la práctica cristiana, y muchos que nos decimos cristianos y practicantes, andamos como encogidos, y con frecuencia, sentimos vergüenza de manifestarnos como cristianos.
     La Palabra de Dios que escuchamos hoy viene a iluminar  esta situación que vivimos, llenos de desconcierto y faltos de confianza. Jesús nos dice: "Yo pediré al Padre que s envíe otro Defensor, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad". También recordamos aquellas otras palabras de Jesús: "vosotros seréis mis testigos en Jerusalén, Samaría y hasta los confines del mundo". Es lo que les ocurre a aquellos primeros cristianos, que saliendo de Jesusalén por causa de la persecución, van a Samaría y a otros lugares, y allá donde van surgen nuevos discípulos que se incorporan a la comunidad. Seguro que  admiraban en los discípulos  de Jesús el estilo ejemplar de vida, y luego preguntarían por qué esa forma de vida,  los discípulos les hablaban de Jesús, muerto y resucitado, y que les había transformado su vida.
      También el apóstol Pedro, en la carta que dirige a los cristianos del Asia Menor, que vivían en situación de persecución o al menos vigilados por las autoridades, les anima y dice: "estas dispuestos a dar explicación   de vuestra esperanza a quien os lo pida,  pero hacedlo con  delicadeza y respeto".
       ¿Que debemos hacer nosotros? Lo mismo que dijo Pedro: que demos razón de nuestra fe, con nuestras obras y palabras, allí donde vivimos y nos movemos: nuestra familia, círculo de amigos, en el trabajo, y especialmente  con el testimonio de la buena atención a los ancianos, enfermos, no creyentes, tratándolos con delicadeza y respeto; en definitiva, haciendo  vida nuestro signo de identidad: "Amaos como yo os he amado".

LECTIO DIVINA DESDE LA PARROQUIA DE SAN ROQUE DE HELLÍN: ACOMPAÑAR EN LA SOLEDAD

HOJA DOMINICAL DIOCESANA


APERTURA DE LA PARROQUIA AL CULTO

De acuerdo con la normativa vigente, de nuevo abrimos las puertas de la  Parroquia al culto público, manteniendo los mismos horarios de misas hasta que establezcamos el horario de verano, en el mes de junio.
Así pues recordamos:

- Misas, de martes a sábado: 19,30h.
- Domingos y festivos: 12,00h.

  Siguiendo la normativa establecida por las autoridades sanitarias,  como prevención contra el contagio del coronavirus (COVID-19), rogamos tengan en cuenta la medidas a tomar,  y que indicamos a continuación.


Se ruega:
- Venir con tiempo suficiente, antes de iniciar la celebración, y así tomar las medidas higiénicas y logísticas que se indican.
- Evitar aglomeraciones en la puerta del tempo, y mantener las distancias  en todo momento, por ejemplo, 1,5 metros.
- La capacidad de personas en el la iglesia grande es de 90 personas; en la capilla, 24 personas.
- Es obligatorio llevar mascarilla al ser espacio cerrado.
- En la entrada de la iglesia  habrá gel hidroalcohólico.
- Dentro de la iglesia deben ocupar el lugar marcado en cada banco, donde se guardan las distancias de seguridad.
- Se ruega vayan ocupando los bancos delanteros, para mejor proceder      al final  de la celebración a desinfectar los que han sido usados.
- Mantengan siempre la distancia se seguridad: 1,5 metros al ir a tomar la comunión
- NO se da el gesto de la paz.
- Comulgar siempre poniendo la mano.
- De dejen mascarillas ni guantes sobre el banco.
- A la salida de la iglesia habrá una papelera para depositar guantes y mascarillas que deseen tirar.
- Durante la celebración no se realizará la Colecta. Pero  al final de la Iglesia,  al salir podrán depositar su colaboración para el mantenimiento de la parroquia.