viernes, 10 de abril de 2026

Día 12 abril de 2026. Domingo II de Pascua, Domingo de la Misericordia..

 


    El  papa León XIV nos invita a orar por la paz

 

LECTURAS

  • Hechos de los Apóstoles 2,42-47
  • Salmo responsorial  117, 2-4.13-15.22-24
  • 1 Pedro 1, 3-9
  • Juan 20,19-31


    El mismo día en que María Magdalena, Pedro y el otro discípulo van y encuentran la tumba vacía y, posteriormente, Jesús se le aparece a María Magdalena confiándole que anuncie a los discípulos lo que él le ha dicho (Jn 20, 17-18); al atardecer, Jesús se aparece a sus discípulos que están reunidos “con las puertas bien cerradas por miedo a los judíos”, según dice el texto que leemos hoy, completando así una serie de apariciones en el domingo de resurrección. 
    Notemos que el hecho de Jesús que puede entrar en un recinto “cerrado”, nos habla del cuerpo resucitado de Jesús. Pero, al mismo tiempo, al mostrar a sus discípulos sus manos y el costado, les está haciendo ver que él es el mismo crucificado que ahora ha resucitado.
Jesús les ofrece los dones propios de la resurrección: la paz, la alegría,  el Espíritu Santo, y les confía la misión que él había realizado hasta entonces: “Como él Padre me ha enviado, así también os envío yo”,  y les da también la gracia de perdonar los pecados, como Jesús mismo hacía en su vida histórica.
    Como podemos ver, el resucitado, a partir de entonces se hará presente entre nosotros a través de sus discípulos que serán los encargados de dar testimonio de ese hecho, y especialmente en los sacramentos que celebra la Iglesia.
    El texto continúa con el relato del apóstol Tomás, que no estaba con ellos aquella tarde, y cuando se entera dice que hasta no ver la marca de los clavos en su mano y no meter el dedo en el lugar de los clavos y en el costado, no creerá. 
    Precisamente por eso, a los ocho días, el domingo siguiente como hoy, Jesús vuelve a presentarse ante ellos, se dirige a Tomás y le invita a que compruebe su identidad. El texto no dice si Tomás metió su dedo en el lugar de los clavos, pero si nos relata su confesión de fe: “Señor mío y Dios mío”. Tomás cree en la resurrección de Jesús y así la confiesa. Es entonces cuando Jesús dice: “felices los que creen sin haber visto”. Con estas palabras, Jesús está pensando en nosotros que no estuvimos en su vida histórica y no vimos los acontecimientos, pero hemos sido invitados a creer sin haber visto, fiándonos de la palara de quienes fueron testigos de aquellos sucesos.


LECTIO DIVINA DE LA PARROQUIA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA