LECTURAS
- Eclesiástico 15,15-20
- Salmo responsorial 118, 1-2.4-5.17-18.33-34
- 1 Corintios 2,6-10
- Mateo 5,17-37
Aplicándonos las palabras del evangelio de hoy, podemos
decir que no somos cristianos por el hecho de cumplir mandamientos, sino que
los mandamientos de Dios y de la Iglesia nos ayudan a vivir lo fundamental de
nuestra fe; por tanto, no basta con limitarnos a cumplir las normas, sino vivirlas
con el espíritu de Jesús, es decir,
fieles al Espíritu de Dios. Por eso, es un mal planteamiento decir: voy a misa
el domingo porque así lo manda el primer mandamiento de la Iglesia. Si vamos a
misa y no lo hacemos por amor a Dios y a los hermanos que participarán en la
celebración, si no lo hacemos con el espíritu de dar gracias a Dios, pedir y recibir
el perdón, orar por los demás, escuchar la Palabra de Dios con deseo de
cumplirla; si no tenemos todas estas cosas en nuestra mente y corazón, entonces
nos pareceremos a los fariseos que cumplían preceptos, pero les faltaba
misericordia, perdón, y amor, en definitiva. Jesús nos dice de no ser como los
escribas y fariseos, que pensaban que por cumplir muchas normas ya estaban
justificados. En definitiva, Jesús nos invita a
vivir con más profundidad y autenticidad. Un ejemplo: “Habéis oído que se dijo
a los antiguos: “no matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo:
todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado”. Y
añade poco más adelante: “Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre
el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja
allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y
entonces, cuando te hayas reconciliado, vuelve a presentar tu ofrenda”.
¿Cuál es el espíritu que nos inculca a
Jesús? Nos dice que no basta con no matar, sino que este mandamiento implica
cuidar al prójimo en los distintos aspectos de la vida, porque también podemos matar con
el silencio, con la indiferencia, con
una crítica destructiva, con el chantaje, el acoso y otras vejaciones.
Está a la vista que la mentira se ha
vuelto demasiado habitual en la política, en los negocios, en los medios de
comunicación, también en las familias y en las relaciones personales, en las
noticias falsas que fácilmente difundimos por mensajes y WhatsApp.
Jesús
insiste que las relaciones serán auténticamente humanas si tienen por fundamento
la verdad, y nos invita a decir: sí, cuando es sí, y no, cuando es no. Eso nos
hace personas veraces y dignas de confianza. Y termina Jesús diciendo: “Lo que
pasa de ahí viene del Maligno”.
LECTIO DIVINA SAN ISIDRO DE ALMANSA
HOJA DOMINICAL DIOCESANA
Aplicándonos las palabras del evangelio de hoy, podemos decir que no somos cristianos por el hecho de cumplir mandamientos, sino que los mandamientos de Dios y de la Iglesia nos ayudan a vivir lo fundamental de nuestra fe; por tanto, no basta con limitarnos a cumplir las normas, sino vivirlas con el espíritu de Jesús, es decir, fieles al Espíritu de Dios. Por eso, es un mal planteamiento decir: voy a misa el domingo porque así lo manda el primer mandamiento de la Iglesia. Si vamos a misa y no lo hacemos por amor a Dios y a los hermanos que participarán en la celebración, si no lo hacemos con el espíritu de dar gracias a Dios, pedir y recibir el perdón, orar por los demás, escuchar la Palabra de Dios con deseo de cumplirla; si no tenemos todas estas cosas en nuestra mente y corazón, entonces nos pareceremos a los fariseos que cumplían preceptos, pero les faltaba misericordia, perdón, y amor, en definitiva. Jesús nos dice de no ser como los escribas y fariseos, que pensaban que por cumplir muchas normas ya estaban justificados. En definitiva, Jesús nos invita a vivir con más profundidad y autenticidad. Un ejemplo: “Habéis oído que se dijo a los antiguos: “no matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado”. Y añade poco más adelante: “Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces, cuando te hayas reconciliado, vuelve a presentar tu ofrenda”.
¿Cuál es el espíritu que nos inculca a Jesús? Nos dice que no basta con no matar, sino que este mandamiento implica cuidar al prójimo en los distintos aspectos de la vida, porque también podemos matar con el silencio, con la indiferencia, con una crítica destructiva, con el chantaje, el acoso y otras vejaciones.
Está a la vista que la mentira se ha
vuelto demasiado habitual en la política, en los negocios, en los medios de
comunicación, también en las familias y en las relaciones personales, en las
noticias falsas que fácilmente difundimos por mensajes y WhatsApp.
Jesús
insiste que las relaciones serán auténticamente humanas si tienen por fundamento
la verdad, y nos invita a decir: sí, cuando es sí, y no, cuando es no. Eso nos
hace personas veraces y dignas de confianza. Y termina Jesús diciendo: “Lo que
pasa de ahí viene del Maligno”.
