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sábado, 31 de enero de 2026

Día 1 febrero de 2026. Domingo IV del Tiempo Ordinario.

 

LECTURAS

  • Sofonías 2,3; 3,12-13
  • Salmo responsorial  145, 7-10
  • 1 Corintios 1, 26-31
  • Mateo 5,1-12a

    Las bienaventuranzas que leemos hoy son un resumen condensado del Evangelio, es decir, de la predicación y vida de Jesús. Nos dan el perfil o el autorretrato de Jesús.

     Lo primero que debemos subrayar de las bienaventuranzas es que son un anuncio de felicidad, y una felicidad que no es solo es para la otra vida, sino una felicidad que comienza en esta vida, aquí y ahora. Esto quiere decir que la vida cristiana debe ser vivida con alegría, debe servir para hacernos felices y no para amargarnos. Ya lo dijo Jesús, el mandamiento primero y fundamental es amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. Por tanto, antes de amar a los demás, tenemos que amarnos a nosotros mismos, porque nunca podremos hacer felices a los otros si antes no lo somos nosotros.

    Mucha gente piensa que la vida cristiana consiste en sacrificarse o sufrir por los demás. Nuestro objetivo en la vida no es sufrir, sino buscar nuestra felicidad y la de todos. El sufrimiento, la incomprensión, la soledad, la marginación, la cruz son cosas que nos encontramos sin buscarlas. Las cruces van llegando cuando menos lo esperamos, pero no es nuestro objetivo, y por eso cuando nos llega una dificultad o cruz, buscamos los medios para vencerla y superarla. Jesús luchaba y se empleaba a fondo para vencer las cruces o sufrimientos de la gente de su tiempo: curando a los enfermos, alentando a los pobres y marginados, perdonando a los pecadores, dando de comer a los hambrientos, anunciando la Buena Nueva del reino de Dios a todos los que querían escuchar.

     Es bueno que nos preguntemos hasta qué punto el seguir a Jesús, nos hace felices, lo cual no quiere decir que el camino de la fe sea un camino de rosas, pero a pesar de todo, debe ser un camino que nos traiga más alegría y paz. Nos lo decía el papa Francisco en su primer gran escrito como Papa; escribía en la Evangelii Gaudium: “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría” (EG 1).

LECTIO DIVINA DE SAN ISIDRO DE ALMANSA

HOJA DOMINICAL DIOCESANA

DIA DE LA VIDA CONSAGARDA